martes, 3 de marzo de 2020

Ofrenda

Aquí
en este
suelo sacro
me presento:

soy las corderas
que quitan
el pecado del mundo
caminando

sobre el cuerpo
de mi madre
adolescente y 
libertina,

bajo el falo
pío e inmaculado
del espíritu
santo.

Aquí 
me brindo
en autoasesinato
caminando

con mis pies
infantes
sobre mi
madre adolescente

que yace en 
la alfombra
que es también
mi abuela

Culpable.
Tiño ante
ustedes
con mis miembros

y mi sangre
el dorado
de su moral
incuestionable.

Aquí me mato
para que no
mueran,
serruchando

mis cortos brazos,
para no tocarme
nunca
ni para convertirme

por mi culpa,
por mi gran culpa,
en la tentación 
de su esencial carne.

Aquí me mato
sola
metiéndome mi
cruz

por si,
por no ser 
lo que para si seré
cuando de mi vulva

empiece a brotar
el planeta entero que
habitáis vosotros,
los libres de pecado.

Ave María purísima
sin pecado concebida
santísima,
perdóname, oh, María,

por tener vagina y
cuatro años,
como mi madre,
como mi abuela,

como su madre
por los siglos
de los siglos,
amén.